El nuevo piloto de Lotus volvió ayer a subirse en un fórmula 1, después de dos años fuera del campeonato mundial de la especialidad. Lo hizo en Cheste, en un entrenamiento privado que le sirvió para volver a sentir las sensaciones de subir a un monoplaza de F1.
Eso sí, para no vulnerar la reglamentación actual en cuanto a test, la sesión la realizó con un monoplaza de su nueva escudería del año 2010, ya que fuera del periodo de entrenos, los pilotos solo pueden probar monoplazas de al menos dos años. Aunque seguramente a Kimi, fuera desde 2009, le sirviera la experiencia para volver a sentir las sensaciones de un F1.
El finlandés explico después lo “fantástico” que había sido volver a pilotar un F1, y que lo básico seguía siendo igual, pero que deberá adaptarse a su nuevo equipo, al coche y a los neumáticos, que desde el año pasado suministra Pirelli.